Las manos son nuestra carta de presentación. Cuando nos presentan a alguien solemos darle la mano. Las manos son una herramienta de trabajo, una zona de nuestro cuerpo expuesta a las agresiones externas por lo que tienden a resecarse y envejecer. Por lo que debemos cuidarlas y tratarlas al igual que nuestro rostro.
En invierno, los cambios de temperatura, la exposición al frío, las radiaciones solares e incluso el contacto con productos químicos como los jabones o detergentes actúan provocando, sequedad, descamación, grietas, arrugas, falta de elasticidad…
Con la edad y los cambios hormonales también sufrimos pérdida de volumen y grosor de la piel, signos que reflejan claramente el envejecimiento de las manos.
Tratamientos para la sequedad en las manos
- El frío provoca grietas y aspereza en las manos. Para prevenir esto, se recomiendan las cremas hidratantes a base de ácido hyalurónico o aceite de jojoba que aportan hidratación profunda y aportan elasticidad sin engrasar y de rápida absorción para su uso frecuente.
- La sequedad en la piel genera células muertas y estas evitan que los tratamientos funcionen correctamente. Para ayudar a las cremas o mascarillas de manos, dentro de la cosmética profesional se utilizan exfoliantes naturales como los de azúcares perlados, enriquecidos con aceite de sésamo y jojoba capaces de eliminar estas células.
- La edad y los cambios hormonales reflejan el envejecimiento, para ello contamos con cremas de tratamiento a base de citoquinas para regenerar e hidratar en profundidad , el aceite de almendras dulces rico en vitamina E para atenuar las arrugas, aceite de rosa mosqueta y aceite de argán para combatir la sequedad profunda aportando así un rejuvenecimiento en la piel.
- Las radiaciones solares y los cambios atmosféricos, provocan las antiestéticas manchas, para ello contamos con cremas despigmentantes que previenen la formación de nuevas manchas e inhibe la formación de la melanina y las cremas con factor de protección.
Tratamientos para las uñas
A pesar de su solidez, el frío también las afecta. Es común en invierno que las cutículas (piel que protege el contorno de la uña) se resequen y permitan que agentes externos penetren en la raíz. Para evitarlo, en la cosmética profesional, la manicura es la mejor opción para trabajar correctamente la zona y que la uña no pierda esa protección.
También, si se sufre de uñas quebradizas, el frío aumenta el daño. Especialmente en invierno, es bueno utilizar esmaltes regeneradores, o remedios naturales como aceites de aguacate, de almendras o de argán para hidratar las capas superiores de la uña.
Poseer unas manos y uñas sanas es bueno estéticamente y ayuda a sentirse mejor. Para conseguirlo, además de estos consejos, los centros de estética son ideales para recibir tratamientos profesionales o conseguir productos personalizados a cada caso.






