Básicos en nuestro neceser de maquillaje, auténticas baritas mágicas para realzar o borrar imperfecciones en nuestro rostro. Aunque en muchas ocasiones el corrector o el iluminador no son utilizados de manera correcta, incluso se llegan a confundir.
Debemos elegir el formato teniendo en cuenta nuestras necesidades y serán nuestros mejores aliados, pero cuidado también pueden crear un efecto artificial y no deseado en nuestro rostro.
Vamos con ellos:
El CORRECTOR: Atenúa, camufla y disimula imperfecciones. Lo importante es elegirlo de un tono lo más similar posible al color de nuestra piel y que cubra bien. Se debe aplicar solo en las zonas donde sea necesario y en poca cantidad (ojeras, un granito o cicatriz…). Sugerencia hacerlo después de la base, ya que la mayoría de imperfecciones se corrigen aplicando bien la base del maquillaje.
Recomendación: Stick corrector purificante de Skeyndor, su fórmula actúa como maquillaje para pieles grasas, disimulando las imperfecciones cutáneas y acelerando la desaparición de las impurezas.
El ILUMINADOR: Da luz, «refresca», resalta el rostro y la mirada. Refleja la luz. Tienen textura más líquida y cubren de manera más ligera. Se suele aplicar al final del maquillaje en pequeños toques hasta conseguir el efecto deseado. Cuidado un exceso de iluminador puede provocar un efecto no deseado.
Recomendación: Highlighter de Skeyndor, uniformiza el rostro aportando un toque de luz. En un solo gesto ilumina la piel reavivando la mirada y proporcionando brillo e hidratación. Contiene extracto de Espino, Escualanos y Ácido Hialurónico.






