La vuelta a clase supone en la mayoría de los casos cambio de hábitos y de horarios, pasamos de los meses de verano donde los horarios y las actividades son distinta a la rutina del curso escolar.
Debido a este cambio es normal que nuestros pequeños se encuentren cansados las primeras semanas, llegan los madrugones, cargar las pesadas mochilas, jugar en el patio con los amigos, atender a las clases e incluso acudir a actividades extraescolares.
Una alimentación adecuada es el pilar fundamental para que los más pequeños tengan fuerza y ánimo durante todo el día. Los niños invierten una enorme cantidad de calorías en su actividad física, que deben recuperar con una alimentación sana y adecuada, que les ayudará a mantener sus niveles de crecimiento.
Los amino ácidos esenciales, minerales, casi todas las vitaminas, ácidos grasos esenciales y algunos monosacáridos tienen que ser suplidos con la alimentación diaria, ya que el cuerpo no los fabrica.
Diferentes estudios ligan una dieta deficitaria, rica en azucares refinados, con problemas de aprendizaje, falta de atención y problemas de conducta en niños de edad escolar.
Por ello es importante que los padres y madres tengamos conocimiento de la importancia de la nutrición en el crecimiento de los niños y tratemos de educarlos desde pequeños.
El día debe comenzar con un buen desayuno, que les aporte la energía suficiente para enfrentarse con garantías a un duro día. Además su dieta debe ser rica en frutas y vegetales de forma diaria, les aportarán vitamina, minerales y fibra.
Si hablamos de fuentes de energía no podemos olvidar a los carbohidratos o cereales como el pan, el arroz, la pasta, etc.
Además debemos evitar la merienda «fácil», es decir controlar la ingesta de grasas provocadas por el consumo excesivo de bollería que eleva la cifra de colesterol entre los escolares.
Es a esta edad cuando se empiezan a crear hábitos alimentarios, si comenzamos a tomar una dieta equilibrada, lo más fácil es que después se cumplan todas las normas de una dieta sana.
Su alimentación debe tener la proporción adecuada de Calcio, Hierro, Cinc, Fósforo, Magnesio, Vitaminas C, D, B1 y B6. El menú diario de un niño debe incluir, como ya hemos comentado: arroz, pan, cereales, pescado, vegetales y frutas. Porciones moderadas de leche, queso, yogurt y carne. Y pequeñas de las que son altas en grasas saturadas, mantequilla, manteca, quesos, helados de crema y en azúcares añadidas.






