Para que tus pinceles y brochas de maquillarte sigan cómo nuevos, solo necesitarás dos ingredientes, un jabón neutro antibacteriano y un poco de aceite de oliva.
Mezcla dos partes de jabón antibacteriano junto con una parte de aceite de oliva en un planto limpio. Coge cada uno de tus cepillos, y humedécelo ligeramente con agua tibia. Asegúrate de que las cerdas se mantienen hacia abajo en todo el proceso, para que no entre agua en la zona central donde todas las cerdas se mantienen unidas, porque puede hacer que el pegamento se vaya aflojando, haciendo que las cerdas que caigan.
Una vez que has mojado el cepillo, sumérgelo en la mezcla de jabón y cúbrelo completamente. Trabaja la mezcla en las cerdas con la palma de la mano y los dedos, y continúa hasta que el residuo de maquillaje haya desaparecido.
Una vez listo, enjuaga todo en agua tibia hasta que desaparezca el jabón de las cerdas. Coge una toalla y enróllala como si fuera una esterilla, y coloca una servilleta absorvente de papel sobre ella. A continuación, pon el cepillo de manera que la parte superior del mango se encuentre en la parte superior de la toalla, dejando el resto del cepillo hacia abajo sobre la toalla de papel. Este simple gesto, permitirá que los pinceles se vayan secando de forma inclinada, mientras se mantiene la humedad lejos del centro donde están pegadas todas las cerdas.
Deja secar cada una de las brochas y pinceles durante la noche y verás como quedan absolutamente perfectos.
Una vez que están secos, aplica un poco de aceite de oliva con tus dedos para así acondicionar cada una de las cerdas de tus brochas y pinceles para que queden perfectos.






