A la hora de maquillarte, las brochas son herramientas indispensables que te permiten hacerlo de una forma rápida, limpia, fácil y hacen que el efecto sea más natural y duradero. Gracias a ellas conseguimos un resultado perfecto, ya que nos hacen controlar la aplicación de los productos. Sin embargo, hay que saber elegir para adquirir tan solo las adecuadas a nuestras necesidades, de lo contrario, correremos el riesgo de gastar dinero en algo que no va a resultar óptimo. Dependerá de nuestro tipo de maquillaje, nuestras prioridades y de la parte que más os guste resaltar. Acertar en la elección de una buena marca hará que esta inversión sea muy positiva y duradera.
Las brochas hay que cuidarlas, limpiarlas con asiduidad y mimarlas. Con un mínimo mantenimiento os durarán mucho tiempo y disfrutaréis de su resultado de una forma óptima, ya que cuando tienen saturación de producto el acabado no es el mismo. Se deben limpiar regularmente como mínimo cada 2 o 3 meses, más si las utilizáis mucho.
Para elegir un buen pincel es importante fijarnos en su calidad para evitar dañar la piel y obtener los resultados deseados. Los mejores pinceles suelen ser de pelo natural, aunque también hay pinceles sintéticos de muy buena calidad.
Para poder demostrar la calidad de un pincel utilizaremos una técnica inglesa denominada en inglés “Push and pull” o que es lo mismo, empujar y tirar.
Comprobaremos que las cerdas sean suaves y no muy gruesas observando que el pelo no se desprende. Si se desprenden muchas cerdas significará que los pelos no están bien pegados a la virola o a la base del metal del mango. Otra prueba consiste en golpear las cerdas en la palma de la mano: si algunos pelos vuelan significa que tampoco están bien sujetos.
Los mangos los podemos encontrar de madera, metal o metacrilato aunque el más recomendado es el de madera de cerezo.
Los factores a tener en cuenta son: el peso, las proporciones y el equilibrio del pincel.
¿Antes de comprar un pincel comprobáis que es de buena calidad?





