Las mascarillas faciales se han utilizado desde hace siglos, incluso cuenta la leyenda que Cleopatra ya las utilizaba para preservar su belleza.
Las mascarillas presentan distintas texturas según su composición y el uso que le queramos dar, cada una tiene unas virtudes y por lo tanto es más apropiada para un determinado tipo de pieles o para dar solución a un determinado problema.
Estos son algunos de los tipos de mascarillas faciales que podemos encontrar según su textura:
Geloides, cremosas, suelen ser más calmantes e hidratantes. Las de crema más nutritivas y las de telas impregnadas, las más hidratantes y con mayor concentración de activos.
Y según su acción tenemos:
Purificantes, utilizadas para limpiar, purificar, calmar y con acción astringente, son fórmulas libres de aceites, destinadas a pieles con hipersecreción sebácea o con acné. La Mascarilla Calmante de la línea Clear Balance de Skeyndor cumple esta función ya que normaliza los lípidos, afina el folículo y no engrasa.
Hidratantes, aportan la máxima hidratación a la piel, restauran el nivel óptimo de hidratación en la capa córnea, esencial para mantener su función y equilibrio. El resultado es una piel luminosa, flexible y con niveles altos de hidratación. Las mascarillas hidratantes y normalizantes, de la línea Essential Line (Mascarilla Crema Hidratante y la Mascarilla Normalizante), junto con la Mascarilla Hidratación Profunda de la línea Power Hyaluronic, cumplen éstas funciones.
Reafirmantes, ayudan a mejorar la flacidez de forma notable, suelen estar compuestas a base de centella asiática, aloe vera, vitaminas, colágeno, etc. La mascarilla Fresh firming mask de la línea Natural Defence de Skeyndor, produce un efecto tensor inmediato.
Para pieles sensibles, utilizadas para calmar, descongestionar y hacer una vasoconstricción cuando los capilares están dilatados. Un ejemplo de este tipo son las mascarillas de la línea Aquatherm como la Bi-zone soft mask como control de pieles sensibles.





